Las letras en el diseño, de Ariel Garaza


Muchas veces se ha debatido acerca de si el diseñador gráfico es o no un artista. Si bien es parte de la industria gráfica, y muchas veces hablamos de Artes Gráficas, es indudable su vinculación estética con el arte.

El carácter comercial del trabajo no es un elemento excluyente, dado que muchos artistas realizan su obra por dinero o por encargo de terceros, sin que ello desmerezca la calidad de su trabajo. La Mona Lisa o la Capilla Sixtina son claros ejemplos de ello.

Pero si algo caracteriza el Diseño Gráfico en general, sea hecho en computadora o a mano, es la importancia que tienen las tipografías.

En las artes plásticas es un elemento secundario, y eso cuando aparece. Para nosotros es vital. Artistas que ilustraron libros o ayudaron en su diseño, han sido muchos a lo largo de la historia. Los grabados de Durero, por ejemplo, son célebres. Sin embargo, recién artistas como Henri de
Toulouse-Lautrec incorporan en sus afiches los conceptos modernos de lo que hoy llamamos “diseñador gráfico”. Y un factor primordial es el empleo de los textos, integrados a su labor. Ningún diseñador que se precie de tal puede desconocer la importancia de los tipos de letras en su labor. Es el ingrediente diario de nuestro trabajo. Por tal razón, su dominio y manejo son esenciales.

La letra debe medirse desde la parte superior de las mayúsculas o las letras con elevación (b,d, t, etc.) hasta la línea inferior de las letras con descenso (p, q, j, etc). Eso conforma el Cuerpo de la letra. Cuando decimos que una letra tiene “cuerpo 24″ nos referimos a que tiene 24 puntos tipográficos reservados desde el extremo superior al inferior, aunque la letra en sí resulte menor si la medimos desde la línea de base. Además, los diferentes tipos de letra ocupan espacios diferentes dentro del mismo cuerpo, pero siempre el total ocupa el mismo tamaño.

¿Cuánto mide un punto?
En los comienzos de la imprenta, cada impresor contrataba el mejor orfebre posible para que le tallara las letras. Inicialmente en madera, luego en bronce y finalmente en plomo, cada artesano realizaba la obra a su mejor entender, pero sin regirse por regla o medida alguna. El primer intento por establecer una medida universal se debió en Francia a la labor de Pierre Fournier y Fermin Didot a fines del siglo XVIII, quienes tomaron como
ejemplo la medida usada en la impresión de la obra de Horacio, “Cicerón”, que en latín se escribe Cícero. Su medida era de 0,3759 de mm. Lo dividieron en 12 partes llamadas Puntos. Ese avance fue fundamental en el posterior desarrollo de las impresiones de gran alcance. Pero el impulso final se lo dio la creación de la “Enciclopedia”, una serie de libros que pretendía nada menos que recopilar todos los conocimientos e ideas del ser humano desde sus orígenes. Para llevar a cabo una obra de tal magnitud, se adoptó el cícero como medida a fin de eliminar diferencias entre los diversos tomos. Tan ambicioso proyecto, si bien nunca se logró terminar, permitió difundir ideas de autores como Montesquieu, Voltaire y Rosseau, que fueron la base ideológica que desencadenaría en la Revolución Francesa.

Mientras tanto, en los Estados Unidos, Benjamín Franklin se enfrentaba a un problema similar. Considerado el sabio por excelencia del pueblo americano, inventor desde el pararrayos a los lentes bifocales, Franklin fundó el primer periódico moderno, “La Gaceta”. Todo diario de la actualidad, en cualquier parte del mundo, usa la misma estructura y sistema que el diario de Franklin. Eso habla a las claras de la trascendencia de su obra. Pero, para poder llevarla a cabo, Franklin decidió crear una medida standard, la Pica, cuya medida era de 0,351 de mm, y la dividió en 12 Puntos. La semejanza con la obra francesa es evidente, y el hecho que fuera hecha cuatro años después no alcanza para convencer a los norteamericanos que su gran sabio plagió el invento. Desde entonces, en los países anglosajones se usa la Pica como medida, y en los latinos el Cícero. En computación, la mayoría de los programas adoptó una medida intermedia, 1/72 de pulgada. Corel es uno de los pocos programas que permiten optar entre la pica y el cícero, debido a que la constitución canadiense exige que se respete la minoría francesa de Québec.

PostScript, Adobe Type1, Adobe Type3, TrueType y OpenType
En los orígenes del diseño gráfico por computadora, Adobe desarrolla el lenguaje PostScript, y a efectos de lograr una mayor aceptación en el ambiente gráfico, compra los derechos originales de diversos tipos de letra. Sin embargo, no concede licencias de uso para que otras empresas desarrollen su tipografía Adobe Type1, y solo permite que reproduzcan las Adobe Type3, de inferior calidad. Apple, molesta por esa exclusividad, decidió unirse a Microsoft (por entonces su enemigo) para desarrollar un sistema alternativo: las TrueType, que Microsoft incorporó en sus sistemas operativos Windows a partir de la versión 3.1 Las TrueType tienen, por regla general, más nodos que las Type1, por lo cual requieren más memoria y generan archivos de impresión más grandes, pero su calidad es levemente inferior a las Type1 (la diferencia mayor se nota en tamaños grandes). No obstante, las Type1 necesitan un software adicional (Adobe TypeManager, ATM) que asigna parte de la memoria RAM a las fuentes y permite
instalar y desinstalar letras. Además, constan de dos archivos, uno de pantalla y otro de impresión, por lo que en ocasiones el resultado impreso difiere al esperado, en caso de faltar uno de ellos. Con la creación de Windows XP, Adobe y Microsoft trabajaron en conjunto en un nuevo tipo de letra: OpenType, Permite usar letras de gran calidad, reuniendo toda la información en un mismo archivo. A su vez, en Windows XP no es
imprescindible ATM para instalar las Type1.

Programas para desarrollar tipos de letras
Existen pocos programas capaces de desarrollar tipos de letras; CorelDraw es uno de los mejores. También trae la opción de incorporar fuentes en el documento, con la tecnología TrueDoc, que permite abrirla en cualquier equipo aun sin tener la letra. A partir de la versión 12, quedan incorporadas en forma definitiva, por lo que el archivo puede grabarse nuevamente todas las veces necesarias en el otro equipo.

Programas para gestión o administración de fuentes
Existen varios programas de gestión de fuentes, como ATM o Bitstream FontNavigator. Este último, sin embargo, posee características singulares. Si se posee una carpeta con las fuentes en el disco, se le da la orden de búsqueda y genera un catálogo de letras. Permite visualizar las letras sin necesidad de tenerlas instaladas, cambiando el texto de muestra a voluntad. Permite crear grupos de fuentes, según afinidad o de acuerdo a los
clientes o trabajos, o a los usuarios, o al criterio que uno establezca. De esa manera, basta con instalar o desinstalar el grupo de fuentes requerido. Al abrir un archivo, si falta una o más fuentes, las busca e instala automáticamente, dando la opción de hacerlo en forma permanente o temporal (solo mientras el archivo esté abierto). Naturalmente, solo lo hace desde Corel, no cuando abres otros programas. Pero los programas de
Adobe o Macromedia no tienen nada similar.

Clasificación de los tipos de letras
Son muchos y muy diversos. En general, una primer clasificación es de acuerdo a si tienen o no serifa, que es “la vueltita en los extremos de la letra” para decirlo en términos simples. En una primer clasificación, las letras que terminan en serifa se las considera romanas, las que terminan en trazo simple, helvéticas. Pero naturalmente, hay muchos tipos intermedios, como las egipcias, y otras que no entran en ninguna clasificación, como las manuscritas, las góticas, etc. y letras fantasías, que no pertenecen a ninguna categoría específica. Los primeros textos de imprenta reproducían los caracteres góticos manuscritos. Hacia 1470 Nicolás Jenson, desarrolló una familia de caracteres basadas en el Alfabeto romano. En 1490, Aldus
Manutius (Aldo Manucio, castellanizado) desarrolló una variedad de letra que a la postre le valdría la inmortalidad: la letra cursiva manuscrita. Finalmente, en 1530, Claude Garamond desarrolla una nueva variante de la clásica letra romana, agregándole los caracteres que le faltaban (los romanos no usaban la u, k, y, ni los números, por ejemplo). Su estilo, estéticamente delicado, se mantiene vigente hasta la actualidad.

Diseñadores de letras
Hacer una reseña de todos los que han participado de una u otra forma de la evolución de la tipografía sería demasiado extenso, pero podemos mencionar rápidamente a William Caslon (1692-1766) quien desarrolló en Inglaterra una versión alternativa de los caracteres romanos. John Baskerville (1705-1775) elaboró un estilo basado en el cuidado de las formas y los espacios, para cuidar la legibilidad. Giambattista Bodoni
elaboró, en 1768, un estilo propio basado en acentuar exageradamente los trazos finos y grueso, pero dotándolos de gran elegancia e impacto visual. En 1845, se desarrollan tipos de letra de caracteres de trazo uniforme. William Thorowgood creó un tipo de letra denominado Clarendon, precursor de los actuales tipos de letra conocidos como “egipcios”. Su mayor simplificación resultó en la Akzidenz Grotesk (1898). Basada en
esa letra, Adrian Frutiger elaboró en 1957 la Univers y Max Miedinger en 1958 la Helvética. Desdeñadas al principio por sus trazos tan simples, posteriormente se las reconoció por su gran facilidad de lectura. Adobe adquiere los derechos de la Helvética para su lenguaje PostScript. Cuando Microsoft incorpora las TrueType, al no poder utilizar la Helvética, elabora una versión semejante: la Arial. Por su parte, Corel incorporó en sus programas una versión alternativa, Switzerland y posteriormente, la familia Swiss y las Frankfurt Gothic. Obviamente, serían innumerables las referencias.

La letra Futura, elaborada por Paul Renner en 1928. Eric Gill con la Gill Sans. Adrian Frutiger no solo desarrolló la Univers que mencionamos antes. También elaboró la letra que lleva su nombre, Frutiger, para la señalización del Aeropuerto Charles de Gaulle en 1994; asimismo es el creador de la letra Président (1953) entre otras. Hermann Zapf diseñó letras de trazo elegante y delicado como la Palatino (1948), la Optima (1958) o
la Zapf Chancery (1979). Frederic W. Goudy elaboró, entre otras, la Copperplate Gothic (1905) y la Goudy Old Style (1914). Morris Fuller Benton desarrolló Century Oldstyle (1908-1909) y la Hobo (1910). Finalmente, podemos mencionar a Herb Lubalin, fundador de International Typeface Corporation (ITC) que comercializó letras tan populares como la Souvenir (creada por Ed Benguiat en 1970), la American Typewriter
(1974) y la Avant Garde (1964).

Windows y el manejo de fuentes
Cabe recordar que Windows no soporta más de 720 tipos de letra, si bien puede tener instalados muchos más, la performance del equipo disminuye notoriamente, algunos programas no abren (PageMaker, por ejemplo, dice que no encuentra un icono dll) y es más frecuente tener errores de aplicación, así como cosas extrañas: letras que no permite instalar, letras repetidas, letras que reaparecen luego de borrarse, etc. En realidad, no se necesitan tantas letras. En un trabajo normal, aun siendo complicado, no conviene utilizar demasiados tipos de letras diferentes. Es desprolijo. De ser posible, es conveniente trabajar con una misma familia, por ejemplo, Humanist 777 normal, bold, light y black y sus respectivas cursivas. Eso nos da suficiente variedad, con un solo tipo de letra.

Sugerencias para el uso de fuentes con Corel

Corel permite una gran variedad de efectos y deformar letras de mil formas distintas. No obstante, no es bueno abusar de ello. Los trazos y proporciones son estudiadas minuciosamente y tienen su razón de ser. Algunas reglas son vigentes a pesar de ser añejas: Es preferible usar una Swiss Condensed a tomar una Swiss normal y apretarla. Los números quedan mejor sin condensar, aunque el texto esté condensado. El espaciado automático entre letras permite ser editado para un mejor impacto visual. Reducir el espacio entre letras en un titulo ayuda a su legibilidad. Ni hablemos, claro, de los pares de letras, cuya distancia debemos regular manualmente para evitar distancias desagradables. Por ejemplo, una A y una V. Las distancias automáticas, matemáticas, no pueden anteponerse a las ópticas, visuales. Y así podríamos seguir por horas. Debemos aprovechar las ventajas de CorelDraw para tener mayor libertad creativa, pero no abusar de ello. Las normas estéticas nos ayudan a ser mejores profesionales de diseño cada día.

agrego este link donde estça mas detallado y con links de refrencia

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